Más de 50,000 niñas sufren agresión sexual en Honduras
Una de
las dos caricaturas de esta semana se titula “¡Alto a
las bestias!” publicada el 7 de marzo 2019 en el periódico hondureño La
Prensa, dibujada por
el caricaturista hondureño Banegas.
Ángel Darío Benegas, nacido el 22 de octubre de 1969 en Santa Bárbara
(Honduras), empezó como reportero y corresponsable de prensa y comentarista
deportivo y después comenzó su carrera como dibujante en 1985, realizando una
caricatura diaria en El Heraldo. Más tarde, en 1989, fue contratado por el
Diario Tiempo y comenzó a trabajar en La Prensa, dónde trabaja actualmente. No
solo es un caricaturista político, reportero y presentador de televisión, sino también
es político, ya que en las elecciones de 2009 fue elegido diputado del Congreso
Nacional de Honduras por el Partido Liberal.
Esta caricatura es de tipo social, muy simple y clara, de hecho
podemos destacar su mensaje que está explicítamente escrito en el espejo “¡No
más violencia!” y se refiere al género femenino, ya que hay la imagen de una
mujer y sus objetos de belleza y maquillaje sobre el mueble.
La imagen es una crítica directa y muy fuerte con el sentido de denunciar los
numerosos casos de violencia, en los que las mujeres son las víctimas.
Desgraciadamente, no solo mujeres sino también niñas. En efecto, durante la última década, el Ministerio
Público solicitó a Medicina Forense de practicar exámenes a más de 17,000
menores que han denunciado ser víctimas de abuso sexual. En Honduras, la
mayoría de las víctimas tienen edades entre los 10 y 14 años. Hay muchas niñas que a causa de diferentes
factores, como el miedo, la falta de coraje, por vergüenza o humillación, no
quieren denunciar estos abusos sexuales.
Estas macabras historias se tejen con protagonistas hasta cierto punto
impensados: religiosos, profesionales de distintas áreas, operadores de
justicia, actores del más íntimo círculo familiar, como por ejemplo padres de
familia, abuelos, padrastros, tíos y primos. Además las mayores protagonistas
de estos actos de violencia sexual son las que provienen de sociedades pobres y
con instituciones débiles.
Analizando la caricatura, el primer elemento que se presenta ante los
ojos son las tres palabras escritas en el espejo con un pintalabios rojo, “¡No
más violencia!”, de hecho es el único color existente en la imagen, ya que los
otros elementos que aparecen están en blanco y negro. Además en el primer plan,
hay algunos objetos de belleza y maquillaje de la mujer, como el detergente, la
crema facial, el cepillo y el secador del pelo. En el segundo plan, hay la mitad del cuerpo de
una mujer reflajada en el espejo, détras la escrita, que parece furiosa y al
mismo tiempo confusa, ya que mantiene los brazos en alto en una posición de
incomprensión, quizás, el autor quiere subrayar el hecho que esta violencia es
algo difícil de comprender y de consecuencia algo malo e inhumano.
De la misma forma, el mensaje del caricaturista es muy sencillo: no a
la violencia contra las mujeres. Es un problema que está afectando mucho la sociedad hondureña
desde hace varios años y su objetivo principal es llamar la atención de las
autoridades y sobre todo de los responsables de tan crueldad que han arruinado
la vida de millones de niñas y mujeres.
El problema de la
agresión sexual es un tema muy
preocupante porque es el reflejo de la sociedad , de la pobreza, de la
educación y la falta de oportunidades y sus consecuencias son horrosas, entre otras cuestiones por los efectos psicológicos
potencialmente devastadores que origina. En mi opinión, hay que hablar y discutir sobre este
tema, que no se convierta en un tema tabú, hay que eliminar esta creencia para
que las víctimas se sientan en confianza para denunciar estos actos inhumanos. Además hay que recalcar que la denuncia ciudadana es
importante para lograr capturar a los responsables de estos delito. Sin embargo, el problema más frecuente es
cuando las víctimas no denuncian estas violencias, por ejemplo el principal obstáculo que encuentra la niña es que no le creen, por eso creo que es
fundamental que los padres escuchen a sus hijos y sean observadores de sus
conductas, luego busquen ayuda profesional adecuada que pueda resolver su condición y encontrar una
solución para alcanzar la superación y olvidar lo que ocurrió.
La vida
es una sola y pienso que no debe ser desperdiciada para herir físicamente y
también mentalmente las personas.
Beatrice Raimondo



¡Hola Beatrice!
ResponderEliminarPienso que este tema es primordial porque a pesar de estar en 2019, las agresiones sexuales siguen siendo desafortunadamente. Es difícil de erradicar este problema porque la mayoría de las mujeres victima de este comportamiento tienen miedo y no quieren hablar con alguna persona para decir lo que pasa. Además, no presentan denuncia lo que hizo que nadie cambia. Este problema de sociedad debería ser mas retomado a todas las mujeres para impedir esta situación dramática. Las victimas son muy perdidas después de este terrible drama.
Manon
Hola Beatrice,
ResponderEliminarComo lo ha dicho, esta caricatura trata un tema muy importante. La violencia y más, la violencia de genero es uno de los problemas mas grave que impacta la sociedad. Es el hecho de que las autoridades, el poder legislativo y la población en general prefieren ocultar la situación y las cifras que provoca el sentimiento de vergüenza y de miedo de las víctimas. Afortunadamente, la palabra se libera poco a poco en cuanto a esta violencia y espero que esto va a contribuir a la lucha.
¡Hola!
ResponderEliminarLa violencia contra las mujeres es un problema real, vivido mundanamente. Como dijiste, muchas víctimas no se atreven a hablar por vergüenza o miedo. Pero, ¿cómo es posible que este tipo de cosas sigan sucediendo hoy en día? Que los religiosos, padres, primos o profesionales puedan hacer eso. Vivimos en un mundo donde las atrocidades humanas se infectan día a día. Esta caricatura representa claramente este problema, habla por sí misma y estas palabras tienen un significado realmente importante. Gracias por elegir este tema, porque debemos hablar sobre él para romper la impresión de vergüenza sufrida por las víctimas y debemos detener a los monstruos que se permiten hacerlo.